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Full text of "Synteresis perdida"

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Federico Rivero Scoroni 


Synteresis 

perdido 





VINT6N 6DITOR 
— Minilibros — 


















4 > 



SVNT6R6SIS P € R D I D A 




Federico Rivero Scarai 


Federico Rivero Scarani 


Synteresis 

perdida 



Vintén Editor 


© Vintén Editor 
© Federico Rivero Scarani 

Cuadro de portada: Damián Ibarguren 
Parque Rodó (Fragmento) 


ISBN 9974-570-98-0 
Depósito Legal: 334.787/2005 
Impreso en Impresora de los Pocitos 
Hocquart 1771 - Tel. 209 02 23 


Montevideo - Uruguay 
Setiembre de 2005 



El bosque de las pavuras 




El bosque de las pavuras 


Te contaron tal vez la historia donde 
en el llano del Bosque de las Pavuras 
se endureció el corazón 
eran frágiles manos retorciendo el cuello 
de una vieja paloma en el llano aquel 

Y los sin cuerpos aparecieron entre relámpagos 
un piano espectral los conducía siniestros 

y bailaron como muertos 
en el Bosque de las Pavuras mientras tanto 
se quemaban las hogueras de andróginos 
selenitas 

La gente dormía en sus casas para poder escapar 
la vigilia enferma de fiebre rutina 
asco en la piel 

los sin cuerpos volvían una vez más 
nononononononononononononono 
Ataron venas en los árboles paseándose 
entre la gramilla la luna roja luna 
iluminó con furia 

y los amantes se separaron cada uno hastiado 
cada uno con otro de su propio sexo 

Y el maldito sol iluminó desde su alba 
las siluetas negras escapaban riendo 
pronunciando tu nombre 

y los desgraciados a trabajar brutos y tecnócratas 


7 



la buena mujer y el miserable ladrón de cables 

Y todo era normal en el Bosque de las Pavuras 
fue kuando una niña alegre se acercó hasta 
las cenizas grises 

hallando un amuleto donde el futuro era un 
cadáver 

pero no supo saber los azares providenciales 

Y se masturbó entre los árboles donde colgaban 

venas 

donde la voz del aquelarre sonaba apagada 
entre el orgasmo que se acercaba 
y calló su voz y cayó la niña extasiada 
mientras tanto sus padres trabajaban aburridos 
Los sin cuerpos the nobodies entonaron 
una muerta canción fue kuando teus olhos 
chuvando parlaron 
nonononononononononononono 
esta vez te rendiste ante el placer infantil 
Ahogando un grito no te atreviste a volver 
a tu sweet home y cayéndote por entre las calles 
borracha inmunda 

te ofreciste en el lupanar más crápula del rioba 
y te encontraron dedos pretos como sua ánima 
Bebiste del licor maldito por la nariz 
tu habitación carecía de ventanas janelas 
janelas escuras 

ate a noite urna proje9ao alem 
y la cama fue la mejor tumba que conseguiste 
para tu sed 

Como la barriga hinchada de un perro muerto 


8 



explotaste desparramando gusanos que son 
palabras 

y te oí, ou<?e 

confesiones que ruborizarían hasta luzbel 
y nació tu cría: una sombra y un vómito 
Mientras tanto la gente trabajaba correctamente 
llegando a fin de mes con facturas sin pagar 
éramos tan felices!!!! 

cuando el populacho freía sus carnes al sol feroz 
niños dementes en el ómnibus venden 
almanaques 

Estando de jarana kometí un crimen porti 
porti porti sí porti cometí un crimen atroz 
fue una kukaracha 

que alimenté desde los principios de su existencia 
mientras tanto me sonreía con sus antenas 
Oscura turva de nocturnas aves se posaron 
en las ramas de mi cráneo florecido mal 
y no lo podé 

hicieron sus nidos igual que hadas oscuras 
ángeles infusos de tugurios oscuros humanos 
Vapores bovinos de traseros abiertos fluyen 
como aroma de caño podrido cuyo perfumista 
Jean-Baptiste, él 

transformó el dulce néctar en aroma parisino 
él, quien fue engendrado por el Peor engendro 
Sé que tu furia es salvaje, lector 
la mía me hizo a su antojo en potestad 
y ahora aquí escribo 

el carné de un condenado la antropofagia 


9 



de un mundo que es serpiente circular lasciva 
Nos alegramos kuando somos menos pobres que 
el otro 

tu prójimo, ámalo komo a ti mismo, hereje 
no le desees nada 
excepto su malestar de estar acá 
hundido en el mismo fango que te kubre 
Señores del jurado, tirad la primera piedra 
despojaos de sus investiduras dormid in pace 
quamquam decipant me 
umbrae desidero habere te iucunda micare 
es lo que puedo confesaros en el Bosque de las 
Pavuras 

Y a esta existencia me condeno porque es 
un prisma que refracta colores de agonía 
cálidos y fríos 

en un cuadro perpetuo cuyo pintor era ciego 
digitalmente expuesto a la furia de los bits 
Muchos, quizás tú, nacimos kuando el kalendario 
estaba muerto e ninguem se dio kuenta 
pobre feto de foto 

alimentamos nuestra carnicería filmando 
la bendita descomposición komo un kocinero 
Angelis quando vertunt hi sunt caeruleui 
me susurró un voz cavernosa de aguardiente 
pensé en algún pariente 
mientras tanto las estrellas rutilan detrás 
de la tormenta seca del próximo desierto 
Tengo el alma envenenada, mis antenas 
son mi perdición, me desespera tu arrogancia: 


w 



un set de maquillaje 

descubrí que la mujer es un animal diferente 
ojalá se procree a sí misma: nueva humanidad 
Esto lo escribo mientras estás vivo, ja 
mañana será otro día y el siglo que viene 
un conjunto de sismos 

donde el valor no es matemático apenas físico 
mientras tanto lloverán meteoritos de neo-bio- 
digital 

Vamos a extinguimos, viva la Patria que hambrea 
viva la tua la nostra bandera rotos jirones 
el último homo 

no tendrá sepultura, o la femme fatale 
insectívora aullará por suo compagno 
Vamos a extinguimos vamos a extinguimos 
vamos, arriba, vamos, vamos a extinguimos, sí 
el abismo espera 

vamos a extinguimos vamos a extinguimos 
vamos, adelante, a extinguimos, seja nossa 
vontade. 


ll 




Synteresis perdida 




¡Cuántas veces te me has engalanado, 
clara y amiga noche! ¡Cuántas, llena 
de oscuridad y espanto, la serena 
mansedumbre del cielo me has turbado! 

Francisco de Torre 
(Soneto 122, siglo XVI) 



(Domingo por la noche) 


Arábiga luna de hechicerías noctámbulas, 
te celebro desde el suelo sacrosanto 
y deambulo embriagado por tus sinuosos reflejos 
en el agua de los charcos que como ojos de ciego 
te absorben lunáticamente en su licantrópica 
selenitud 

Inana de verdes tiempos con auroras de magia, 
los templos te llaman como mi alma 
como las cosas que buscan su nombre 
como la vida que se hace camino bajo tu halo 
te sostengo a pesar de mi alarma emotiva 

Faro del pobre sin techo del ebrio asesino 
del nauta sin rumbo del amante airado 
faro de gatos en celo de brujas de cal 
ilusoria la trampa con la que atrapaste al pagano 
tutora de fantasmagorías de invierno 
¡Ráptame llevándome en tu escala de bruma 
hasta el nido de los amantes de ojos verdes! 

¡Apriétame el cuello como si para llorar 
lo necesitara más que al aire, más que al alma! 


15 



(Lunes durante la madrugada) 


Deseaban las horas poseer el religioso gesto 
de tu cabeza inclinada 
en los suburbios deambulabas 
y era la bruma una vieja amiga 

Amaste hasta el hastío pero la copa aún está casi 
llena 

bebería, quebrarla, volcarla para rendir pleitesía 
a esas esencias que juegan contigo en la soledad. 

Tus pasos te recuerdan que sigues andando, las 
calles 

las plazas, el mar que lame la arena te llama 
y en el azul del aire te confiesas, qué será de mí 
cuando la luna mengüe sosteniéndose en el cielo. 

Pasan las horas que deseaban poseer la delicada 
sonrisa 

la inmaculada mirada perdiéndose en el rincón 
la araña, su tela, la misma canción que se repite 
hasta que estrellas el CD contra el espejo. 

Música quebrada como tu reflejo. 


16 



(Lunes al amanecer) 


Algo los unta: una sencilla razón de ser 
quizás 

la vida plena colmada de circunstancias 
el cielo limpio 
la luna llena 

algo, en fin, los conectaba: 
un largo silencio de invierno 
el espejo a oscuras 
un callado lamento 
y él incurría una 
y otra vez 

las ruinas del vicio fueron 
templos 

templos donde gravitó 

con su latín galáctico; 

pero las cosas buscan su nombre 

no se sabe dónde, 

y ella descubrió la imagen 

que el reflejo del agua dormida la esparce 

y supo el designio 

y lo evitó. 

algo los unía como a los elementos 
la escritura de un palimpsesto 
la lluvia y el oro del sol 
las huellas sobre la arena 
a veces todo resulta incierto. 


17 



(Recuerdo de la madrugada anterior 

DURANTE LA MAÑANA) 


Porque asalté la madrugada 
y llevé el mensaje pensando 
que era mío y no fue cierto 
todo tiene un costo atroz 
y hasta la tierra le teme al viento 
no hay paraje en las sierras 
ni besos que anden sueltos 
para contenerme 
para sacarme el silencio 
que agobia 
que muerde 
que apesta. 

Lo que importa es el mensaje 
y no el mensajero. 


18 



(Metafísica por la tarde del martes) 


Ningún fractal encaja en mi alma 
ni qué decir de los espejos 
ahora te alejás y el olvido 
cuerda floja de equilibrista 
(que la noche no nos haga rehenes) 
La bruma, la cerrazón, tus muslos 
guardan el secreto de lo inefable 
cae la noche hasta el abismo: 
caigo siempre caigo y no es por vos. 


19 



(Miércoles a la noche buscando 
un oráculo) 


Qué dice la baraja 
la línea de la mano 
la anómala borra del café 
el incienso mal apagado 
la vela encendida en la fecha 
el ángel de la soledad 
qué nos dice el vuelo 
del tordo rasante 
la voz de la locutora fm 
el silencio aburrido de a dos 
qué quiere decir 
aquella mántica el sacrificio 
el roce en la oscuridad 
el número trece 
el martes trece 
el mes trece 

cuál es la fortuna que siendo ciega 

abrasa el cuello de su predilecto 

el perímetro de las pirámides 

el olor de la ruda 

cada noche de San Juan 

qué nos quiso dejar? 

la computadora virósica tres veces 

la cáscara de banana y el aroma a benjui 

signos de signos de signos 


20 



la conjugación del futuro 

el veredicto del presente 

la felonía del pasado 

¡Basta!, la miel requiere un enjambre 

y un panal 

yo, sencillamente 

el conjuro de tu sombra 

tras mis pasos. 


27 



(Jueves al mediodía: reflexiones 
metafísicas) 


En esta aventura de la vida 
donde la eternidad se contrae 
busco la última sensación 
la sombra cuyos gajos de luz 
son la sonrisa de la amada 
¿tiene tiempo el tiempo 
para una jugarreta más? 
te vi ahí, en tu instante 
y me creí tu salvador 
¡buena suerte la mía que 
me condujo hasta tus ratos de hastío! 
en esta vida breve solo cabe 
el deseo feroz, la voz profunda 
que surca los mares del alma 
por la mañana veré crecer 
el pasto sumido en su sueño 
mojado, la esencia eterna 
que deja probar sus velos. 


22 



(Desvarios de viernes a la tarde) 


He cruzado noches cubiertas de iniquidades 
He caminado por calles de violentas protestas 
He soñado con pesadillas pegajosas embrionarias 
Me extasié con licores venenosos selenitas 
Encadenado a la soledad bebí largos tragos con 
ella 

Hallé un ángel en el vientre de una mujer 
Y supe que fue un regalo divino 
Aplasté cucarachas contra la pared y escuché 
El lamento de seres que perdieron el juicio 
Me mojaron las tormentas de invierno y estío 
Reflexioné sobre la restinga envuelto en espuma y 
yodo 

Besé cien veces y más al crepúsculo vespertino 
Lo pinté buscando los colores adecuados a mis 
emociones 

Obligué al llanto y al dolor tajeando con palabras 
Corazones almas labios que me desearon 
Fui capitán y náufrago de mi destino 
Invoqué deidades imposibles y planté flores 
sencillas 

Nunca el cielo se encarnizó conmigo 
Sin embargo yo lo hice con él, blasfemias, muertes 
Cotidianas astillando mi cabeza con vidrios 
oscuros 


23 



He cenado con la locura sentada en mis piernas 

Y la injurié y la halagué hasta el hastío 
Me mordió durante las noches carnívoras 

Pero disfruté de sus malvados encantos hasta que 
No pude más,... casi no puedo más 
He charlado con la muerte metafísicamente 

Y me entendía porque sí simplemente 
Fumé cigarrillos de gas sarín entre escombros 

Y tatué mis brazos con afiches de desaparecidos 
He perdido una joya que el mismo firmamento 
Desearía poseer para adornar sus estrellas 
Igual encontré en el fondo del túnel 

De este tren que me lleva por estaciones extrañas 
Tu belleza que me esperó con las manos tendidas 
Con los ojos celestes de cielo perdido 

Y con una voz que obliga a los arcontes a 

escuchar 

He andado por latitudes sureñas 
Siendo un engranaje bien aceitado quizás 
Pero en el oasis de la vida no te hallé, princesa. 


24 



(Reflexiones metafísicas III 

AL AMANECER DEL SÁBADO) 


«Las piedras no ofenden; nada codician» 

César Vallejo 


Y otra vez volver a tropezar 
no contra la piedra 
ni la escarcha de la mañana 
la piedra no es la misma 
como tampoco el tropiezo 
ni aquel que por torpeza 
imprudencia o rebeldía 
trastabilla tratando de aferrarse 
a los pliegues de la noche 
No son los mismos 
que ayer nomás estaban 
en el lugar correspondiente 
o en el camino sinuoso 
estando simplemente estando 
y cuando el tropiezo irrumpe 
el ser se repliega 
vive o existe 
el yerro es el diferente 
como el aire o la estrella cambiantes 
El acto de tropezar engaña 
creyéndoselo el mismo 
y aún así no 


25 



no lo es 

tampoco el hombre ni la piedra 
ni el aire oscuro 
o las frutas del horizonte 
tampoco la estrella es la misma 
y menos todavía la idea 
que nace espontáneamente 
de un acto que se reitera. 


26 



(Sábado a la noche, deseo de fuga) 


Una vez deseó irse huyendo 
a través de la bruma 
todo era cuestión de adrenalina 
esa chica que supura emociones 
para qué volver 

la vida es un laberinto de espejos borgeanos 
buscó en el cofre la mejor sustancia 
habló con el viento 
mascó un electro de california 
un tatuaje de esplín 

sus animales fueron mascotas virtuales 
la llamó 

te adoro, nunca supiste del mar 
crepúsculos violetas 
máquinas de fábricas abandonadas 
¡bendito sea el juglar con cara de pierrot! 

¡y la murgay la murga...! 


27 



(Delirios durante el albor del domingo) 


Sé de los jardines de invierno y de los hierofantes 
indulgentes antes de que nacieras. Los descubrí 
cuando el cielo se hizo añicos por la Gran Bomba. 
Me escondí de todos y no supe del mundo durante 
más de un lustro. Sin embargo supe de los jardines 
de invierno y de ti escabulléndote entre las nieblas 
de setiembre en busca de algo mejor que te 
vitalizara. Le temías al amanecer y al canto del sabiá; 
tus ojeras y el ramo de flores tristes te llevaban has¬ 
ta el cementerio de La Teja. Buscabas un consuelo 
mientras ella cantaba una canción encima de la nie¬ 
bla sucia del cementerio. Te oí, también cantar, una 
canción antigua, y tus pasos precisos pisaban cada 
lágrima regada por generaciones en procesión. Lle¬ 
gaste donde el ángel extiende su benevolencia in¬ 
condicional. Depositaste las flores tristes como tu 
frente y recordaste los jardines de invierno (yo me 
escondía detrás del arcángel de la espada). Te amé 
pero nunca lo entendiste porque nunca es la pala¬ 
bra más egoísta que se usa. Parada frente a la tum¬ 
ba cuyo nombre sabes que te corresponde; inclui¬ 
das las fechas y el epitafio elegido: somnium rosae. 
Y dándote vuelta hacia el atardecer violeta excla¬ 
maste impregnada de cerrazón y hastío: «Aquíyazgo 
por Voluntad Excelsa, fui la mejor flor del jardín, pero 


28 



ahora sólo soy una sombra. ¡Todo por tu culpa, desgra¬ 
dado, que me obligaste a beber del néctar sombrío! ¡Seré 
peor que la fiebre! Aunque te ocultes, aunque estés muerto, 
te condenaré a seguir visitando los jardines de invierno, 
raquíticos, embarrados, como tu alma. Seré la condición 
de tus noches, el peligro, la voz irasdble que jamás te 
dejará». Luego el silencio de piedra. Tu rumbo tomó 
un sendero gris que se perdía entre cruces y már¬ 
moles. Tu cabello oscuro se mojaba, tu perfil encen¬ 
día mi corazón de estaño; te seguí hasta que el vio¬ 
leta de la tarde te envolvió y desapareciste, por un 
instante, simplemente. 


29 



(Domingo a la hora violeta) 


Caminaste con pasos de ondina 
por los templos del cielo que es eterno 
hallaste amuletos epigramas deseos 
oteaste el firmamento buscándome 
buscando la nave fantasma que te llevara 
por los inconclusos espacios del tiempo 
fuiste astronauta del destino incierto 
y con los brazos abiertos pediste 
a la lluvia a la tierra y su océano 
un arcoiris de instantes un libro abierto 
que cuando lo leyeras fuera desapareciendo 
y el amor te trajo a las orillas del asteroide 
mientras digitabas el nombre la clave 
del hilo de ariadna para que te sacara 
de este laberinto; caminaste por el cielo 
y lo seguirás haciendo porque tu mirada 
va teniendo el color de la eternidad. 


30 



(Tormenta del domingo: hastío) 


Soy un animal que escupe noches 
durante la tarde 
si es que todo pasa 
incluso esta tormenta hinchada 
en el corazón 

¡en mi alma se quiebra algo! 
soy el animal que una vez te asustó 
el que mansamente se rinde 
el que acepta al claudicar 
que la tormenta arrecie 
llevándose la espuma de mi boca 
el deseo feroz de romperle la cara 
a alguno que pase taimado 
de vivo 

¡qué espanto me doy! 
algo en mí hace rato que 
comenzó a asustarme. 


37 



(Remordimiento de domingo a la noche) 


Los ángeles son displicentes 
amantes de los hechos 
y su cópula está en el quehacer 
Espero saltar 
y luego decidir. 


Vértigo y ansiedad. 

Recordaré tu rostro más allá del salto. 

Si los ángeles fueran corpóreos 
les arrancaríamos las alas. 


32 



Indice 





El bosque de las pavuras 

El bosque de las pavuras.7 

Synteresis perdida 

Domingo por la noche.15 

Lunes durante la madrugada.16 

Lunes al amanecer.17 

Recuerdo de la madrugada anterior.18 

Metafísica por la tarde del martes.19 

Miércoles a la noche buscando un oráculo.20 

Jueves al mediodía; reflexiones metafísicas.22 

Desvarios de viernes a la tarde .23 

Reflexiones metafísicas III al amanecer.25 

Sábado a la noche, deseo de fuga.27 

Delirios durante el albor del domingo.28 

Domingo a la hora violeta.30 

Tormenta del domingo: hastío .31 

Remordimiento de domingo a la noche.32 


35 



















Vintén Editor 

Obra publicada 


-ALMANAQUE 1997. Montevideo 
antiguo y su gente en imágenes. 

- ANTOLOGIA DEL RETRETE. (Grafllti 

de los baños de mujeres). Andrea 
Blanqué. 

- AR1ADNA EN SU LABERINTO. Tres 

cuentos para estudiantes. E. 
Anderson Imbert. 

- BIENVENIDA A LA MAQUINA. 

Femando Agorrody. 

- COMO TEMBLOR DEL AIRE. La 

poesía de J. Gelman: ensayos 
críticos. Benedetti, Vilariño, 
Achugar, Uribe. 

- CONTRA CUALQUIER MURO (los 

graíTiti de la transición). Eduardo 
Roland. 

- CHINA Y EL COLAPSO MUNDIAL 

DEL LENINISMO. Sarandy Cabrera. 

- CLINICA EDUCACIONAL. Reflexiones 

desde la interdisciplinariedad. M. 
Garbarino, H. Santini y otros. 

- ¿CULTURA URUGUAYA O 

CULTURAS LINYERAS? Abril Trigo. 

- DE LA CREATIVIDAD Y EL NEO- 

KITSCH. Pere Salabert (Ensayo 
sobre Estética). 

- DELMIRA AGUSTINI. Nuevas 

penetraciones críticas. Uruguay 
Cortazzo, Coodinador. A. Cáceres, 

P. Varas, A. Gil, S. Molloy, G. 
Renart, G. Kirpatrick. 

- DEMOCRACIA Y ECOLOGIA. La 

política de la gestión ambiental. E. 
Gudynas, H. Gatto, A. Santandreu 
y otros. 

- DERECHOS HUMANOS Y 

DICTADURA TERRISTA. Rodolfo 
Porrini. 


- DROGAS. Clínica y psicopatología 

del uso indebido de sustancias 
psicoactivas. Juan Triaca y Artigas 
Pouy. 

- ECOLOGIA, MERCADO Y DESARRO¬ 

LLO: Políticas ambientales, libre 
mercado y alternativas. Eduardo 
Gudynas. 

- EN NOMBRE DEL SEXO MASCULI¬ 

NO. O. Freire. 

- EL ARQUITECTO. Pedro Figari. 

Poesía. Reproducción facsimilar de 
la edición de 1928, París. Contiene 
360 viñetas del autor, especialmen¬ 
te preparadas para la edición 
original. 

- EL PALACIO DE LA RISA. Germán 

Marín. (Novela). 

- EL RECETARIO DE LA MEMORIA. 

Sebastián Elcano. (H.García 
Robles, segunda edición). 

- EL COMPLEJO DE PROSPERO. F. 

Arocena y E. de León. 

(J.G.Merquior, R. M. Morse, S. 
Schwartzman, L. W. Vianna). 

- EL DUELO. Duilio Luraschi. 

Cuentos. 

- FIERA DE AMOR. La otra muerte de 

Delmira Agustini. Guillermo Giucci. 

- HISTORIA DE LA IZQUIERDA 

URUGUAYA (1919-1923) Tomo III. 
Fernando López D’Alessandro. 

- LA LUZ ES UN ABISMO. Olga 

Orozco. 

- LA MODERNIDAD Y SU DESENCAN¬ 

TO. Felipe Arocena. 

- LA REVOLUCION ESTAFADA. 

(P.C.U. y aparato armado), Sergio 
Márquez. 


37 



- LA SEÑORITA BUSCATESOROS. 

(historieta bilingüe). Beatrice Sema. 

- LAS TRANSNACION ALES Y EL 

CAPITALISMO URUGUAYO. 

Gustavo Arce y Daniel Olesker. 

- LOS INFIERNOS DE LA LIBERTAD. 

Daniel lribarne. (Novela). 

- NAUFRAGIOS CELEBRES. Antonio 

D. Lussich. 

- SOLOS EN LA FUENTE Y OTROS 

CUENTOS. Leonardo Rossiello. 

- VERTIGO. (Cuentos) Duilio Luraschi. 

Cuadernos Didácticos 

- ALGODON, MAIZ Y OLIVO. Varenka 

Eloy y otros. Actividades para la 
coordinación de Historia y 
Geografía I o C. B. 

- JUGANDO A LEER. Susana Agras y 

Josefina Barreira. Recomendado 
por la Inspección de Compensación. 

- EL REINO DESCONOCIDO. 

Elementos de Mineralogía. Rubén 
Elias. 

Poesía 

- ACERCA DE LA LIBERTAD. Ingemar 

Moberg. 

- ARCILLA PROHIBIDA. Alvaro Angel 

Malmierca. 

- ANTOLOGIA POETICA. Juan 

Gelman. 

- CUERPOS EN POSE. Roberto 

Appratto. 

- “CORAZON DE ROBLE: Teresa Amy. 

- DEL INSURRECTO. Sarandy 

Cabrera. 

- DIARIO DE LOS ULTIMOS DIAS DEL 

ARCHIPIELAGO. Sergio Altesor. 

- DESPRENDIMIENTOS. Sabela de 

Tezanos. 

- DONDE VUELA EL CAMALEON. Ida 

Vítale 

- EN LOS ABEDULES ESTA LA LUZ. 

Jan Erik Vold. 


- ELEGIAS COMPLETAS. John Donne 

(trad. Sarandy Cabrera). 

- ¿ESTARA NOMAS CARGADA DE 

FUTURO? C. Liscano. 

- FALSAS CRIATURAS. Julio Inverso. 

- GUETO. Roberto Mascaró. 

- HOMENAJES. Enrique Fierro. 

- LA SAVIA DUDA. Enrique Fierro. 

- MINIMA NATURAL DISTANCIA. 

Alberto Villanueva. 

- NOMENCLATURA Y APOLOGIA DE 

LA CONCHA. Pancho Cabrera. 

- 8 ANTOLOGIAS PERSONALES. 

Poesía uruguaya en Suecia. 

- POEMAS SENTIMENTALES. Carlos 

Brandy . 

- PAPELES DE VOLUSIO. Sarandy 

Cabrera 

- POEMAS SIN TERMINAR. Góran 

Sonnevi. 

- POESIA LIBERTINA. Pancho 

Cabrera. 

- PUTA CICUTA e Intifada. Sarandy 

Cabrera. 

- QUIERO VER UNA VACA. Enrique 

Fierro. 

- QUIMERINOS. Sarandy Cabrera. 

- SAGITRA ¿Quién ama a los niños 

pobres de Montevideo? Sinan Raug. 

- SONETOS LUJURIOSOS Y 

PASQUINES DEL ARETINO. (Trad. 
de Sarandy Cabrera). 

- SOBRE FUGAS Y PERMANENCIAS. 

Iris Se lavo Anmán 

- TEOREMA. Carlos E. Brandi. 

Ediciones de Juan Darién 

- ANGEL DE MEDIANOCHE. 

Miniversiones y otros dioses 
menores. J. Dardo Villaverde. 

- ¿EL FIN DE LA HISTORIA? Francis 

Fukuyama. 

- EL FIN DE LA TONTERIA. Miguel B. 

Alzamora. 


38 



- evangelizacion y conquista. 

Julio de Santa Ana. 

- LA CONQUISTA DE LO MARAVILLO¬ 

SO: EL NUEVO MUNDO. Guillermo 
Giucci. 

- DESPUES DE LA POLITICA. Ricardo 

Viscardi. 

- ORO de la conquista versus 

DOLARES de la deuda externa. S. 
Cabrera. 

- URUGUAY: ¿PAIS EN TRANSICION? 

Michel Boulet. 

- 5 RELATOS ESCOLARES. Concurso 

de relatos escolares de 6 o año B de 
la Escuela N° 80, Brig. Gral. Juan 
Antonio Lavalleja. 


Poesía 

- ABREME LA PUERTA. Sergio 

Cassarino. 

- SOLEDAD BLANCA. Sergio 

Cassarino. 

- LA VIDA ES UN PENTAGRAMA DE 

OBSCENIDADES. A. Z. Armstrong. 

- LOS ROSTROS DEL AGUA. Eduardo 

Insua. 


Minilibros de Vintén 

- CENIZAS DE SUEÑOS. Iris Sclavo 

Arman. Novela. 

- DE LA RALEA DE LA VOZ. Alberto 

Villanueva. Poesía. 

- EL INVIERNO DEL ANGEL. Carlos 

Brandy. Poesía. 

- LA MEDICINA ALTERNATIVA. 

Aspectos éticos y jurídicos. James 
F. Drane. 

- EL PEON DE LA ESTANCIA SAN 

SEBASTIAN. Alberto ‘Beto* Cía. 
Poesía. 

- PALABRA ANTIGUA. Richard 

Piñeyro. Poesía. 

- EN CUANTO LLEGUE A PARIS. 

Eduardo de Souza. Poesía. 

- LIMERICK. El epigrama inglés. 

- FIN DEL CAPITULO RUSO. Cuentos. 

Antonio Alvarez Gil. 


- CITAS DE ARTIGAS. Selección y 

notas de Alfonso Fernández 
Cabrelli. 2" Edición. 

- HIROSHIMA. Elias Uñarte. Poesía. 

- RETRATOS DEL MERODEADOR y 

otros poemas. Teresa Amy. 

- MAS LECCIONES PARA CAMINAR 

POR LONDRES. Julio Inverso. 
Poesía. 

- LA LUZ DE ESTA MEMORIA. Ida 

Vitale. Poesía. Edición Facsimilar 
50° aniversario. 

- VELOZ ETERNIDAD. Alfredo Fressia. 

Poesía. 

- SELECCION NATURAL. Enrique 

Fierro. Poesía. 

- UNA OSCURA PRADERA VA 

PASANDO. René Fuentes Gómez. 
Poesía. 

- LABIOS DEL PONIENTE. Jorge 

Ernesto Olivera. Poesía. Premio 
Intendencia Municipal de 
Montevideo 1999. 

- ATMOSFERAS. Poemas en Prosa. 

Federico Rivero Scarani. Mención 
honorífica I.M.M. 1999. 

- DE MI PIEL ME SALGO. Poemas. 

Gladys Burci. 

-TABACO. Lalo Barrubia. Poesía. 

- MUJER EN CONSTRUCCION. 

Mariella Nigro. Poesía. 

- PROVIDENCIAS y otros cuentos. 

Dulio Luraschi. 

- LITURGIA URBANA. Nelson Díaz. 

Poesía. 

- NO SE DEVUELVEN ORIGINALES y 

otros cuentos. Justo E. Vasco. 
Humor. 

- INDIOS Y LATINOS. Utopías, 

ideologías, literaturas. Uruguay 
Cortazzo 

- ASEDIO A LA TERNURA. Silvia 

Prida. Poesía 

- EL MAR y EL CIELO SON IGUALES. 

Margarita Biescas. Poesía. 

- OBRA POETICA ESCOGIDA: 

Publicada & Inédita de Sarandy 
Cabrera. 


39 



- PANEGIRICO DE LA OBRA DE UN 

AMIGO PINTOR. Damián 
Ibarguren Guathier. Breve ensayo 
sobre su pintura por Daymán 
Cabrera Su reda. 

- FALSAS CRIATURAS y otras obras. 

Tomo I. Julio Inverso. Segunda 
edición del primero y primera de 
DIARIO DE UN AGONIZANTE y 
VIDAS SUNTUOSAS. Premios 
M.E.C. año 2000. Prólogo de 
Daymán Cabrera. 

- PINTURA y CORAJE. Charla con el 

pintor Damián Ibarguren 
Gauthier. Osvaldo Alzamora de 
Artá. 

- MEMORIAS DE LA GUERRA. 

Recuerdos presentes de la guerra 
civil española (1936-1939), Elias 
Biescas Palacio. 

- EL PAIS DE LAS MUJERES. Karmar 

Dibrán. Poesía libertina. 

- SYNTERESIS PERDIDA. Federico R. 

Scarani. Poesía. 


Maxilibros de Vintén 

- ILUSIONES, FRUSTACIONES Y 

ESPERANZAS DE LA IZQUIERDA. 
Ernesto Kroch. Ensayo. 

- SERPIENTE. Sergio Altesor. Poesía. 

Premio Literario Municipal 1997. 

- 50 DIBUJOS DE EVA OLIVETTI. Un 

obra para coleccionistas de una 
discípula del Taller Torres García. 

- CUATREROS. Hoenir Sarthou. 

Novela. 

- VIGILIA SIEMPRE. Enrique Fierro. 

Antología poética 1962-1973. 
Primera edición en setiembre de 
2002. 

- LAS MASCARAS DE DELMIRA 

AGUSTINI. Patricia Varas. Ensayo 
sobre la poética femenina en el 
Montevideo machista de 
comienzos del siglo 20. 

- NAUFRAGIOS CELEBRES. Antonio 

D. Lussich. (2 a edición revisada y 
ampliada con un mapa de 
ubicación). 


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Federico Rivero Sccircini 


Nace en Montevideo en 
1969. Publicó “La Lira, el 
Cobre y el Sur” (1993); 
“Ecos de la Estigia” (1998) 
y “Atmósferas” (Vintén 
Editor, 2000). Participó en 
los discos compactos de 
poesía “Sala de experimen¬ 
tación y trabajos origina¬ 
les” (Maldonado, 2001); 
“Contextos y vocales” 
(Punta del Este, 2002). 

En la actualidad colabora 
con artículos y reseñas en 
las revistas digitales brasi¬ 
leñas Verbo 21 y Banda 
Hispánica. 

Según el docente y crítico 
literario Gerardo Ciancio, 
Federico Rivero pertenece 
a la “Generación M” (mar¬ 
ginal) la cual incluye a los 
jóvenes poetas que comen¬ 
zaron a publicar sus obras 
hacia finales del siglo XX 
en Uruguay. 



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